El diálogo, en Áncash, permitió conectar la información técnica con la experiencia de quienes gestionan diariamente el agua, los cultivos, los pastos y sus actividades productivas en la subcuenca Río Negro, contribuyendo a fortalecer la preparación de las comunidades frente a los riesgos asociados al Fenómeno del Niño (FEN).
El encuentro reunió a representantes de once iniciativas locales de Huaraz, Olleros y Recuay, así como a instituciones vinculadas con información climática, gestión del riesgo y atención agropecuaria. La actividad fue impulsada por Profonanpe, a través del proyecto Cuencas Vivas, junto con el Instituto de Montaña (IdM), socio líder del proyecto.
Durante el encuentro se identificaron amenazas como lluvias intensas, inundaciones, movimientos en masa y déficit hídrico, además de eventos recurrentes como heladas y granizadas. A partir del trabajo participativo, las organizaciones analizaron cómo estos eventos podrían afectar sistemas de captación y conducción de agua, infraestructura de riego, cultivos, pastos, ganado y crianza de animales menores, y plantearon medidas de prevención, respuesta y recuperación que puedan ser implementadas desde las propias organizaciones y articuladas con las instituciones competentes.

Iniciativas locales e instituciones analizan riesgos climáticos y medidas de preparación frente al FEN en mesas de trabajo. Foto: Profonanpe
El intercambio continuó al día siguiente con una salida de campo liderada por los representantes de las iniciativas locales y de IdM, quienes guiaron el recorrido y presentaron los avances, desafíos y soluciones que vienen desarrollando en el territorio. La visita recorrió la subcuenca del río Negro siguiendo desde las zonas altas hasta las zonas bajas, permitiendo conocer problemáticas relacionadas con la disponibilidad y calidad del agua, así como iniciativas de captación y uso eficiente del recurso, biorremediación, manejo de pastos y actividades productivas, conectadas entre sí a lo largo del territorio y orientadas a fortalecer los medios de vida de las familias frente a un contexto climático cambiante.
Para las propias organizaciones, estos cambios ya forman parte de las decisiones que deben tomar sobre el futuro de sus territorios. “El nevado que nos abastece de agua está retrocediendo y sabemos que no podemos depender siempre de esa fuente. Por eso estamos buscando nuevas alternativas y mejorando la captación y el riego para asegurar agua y sostener nuestras actividades productivas en los próximos años”, señaló Nadje Quiñones, presidente del Comité de Usuarios de Huaripampa que implementan la iniciativa local: “Implementación del sistema de captación y conducción de agua”. Su experiencia muestra cómo las comunidades están pasando de reconocer los efectos del cambio climático a implementar medidas concretas para reducir su vulnerabilidad.
El recorrido también generó un espacio de aprendizaje entre comunidades, instituciones y organizaciones, al permitir contrastar la información discutida durante el diálogo con las condiciones reales de la subcuenca. Para IdM, este intercambio abre además la posibilidad de que las experiencias desarrolladas localmente puedan fortalecerse y compartirse con otros territorios. “Estas iniciativas muestran que la adaptación se construye desde el territorio y junto con las comunidades. El reto es fortalecer las soluciones que ya están impulsando, articular a las instituciones y lograr que estas experiencias puedan compartirse y replicarse en otras subcuencas”, destacó Vidal Rondán, Coordinador de proyecto en la Cuenca del Santa del IdM.

Delia Rodríguez muestra el agua tratada a la salida de la planta piloto de biorremediación, que busca mejorar su calidad para riego. La experiencia ya se viene implementando en el sector de Canrey Chico gracias al proyecto Cuencas Vivas. Foto: Profonanpe
A través de Cuencas Vivas, Profonanpe promueve una adaptación al cambio climático que parte del conocimiento y las capacidades locales y se fortalece mediante la articulación entre comunidades, organizaciones e instituciones. En Áncash, este proceso busca que soluciones vinculadas con la gestión del agua, los sistemas productivos y la conservación de los ecosistemas no sean acciones aisladas, sino parte de una respuesta territorial que contribuya a incrementar la resiliencia de las poblaciones rurales frente a los desafíos climáticos.